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Maneja tus emociones: todo lo que necesitas saber sobre la gestión emocional

Qué es la gestión emocional ? Las personas somos seres emocionales. Durante toda nuestra existencia, vivimos atravesados por muchísimas emociones diferentes, que se despiertan producto de ciertas situaciones o disparadores internos o externos, como por ejemplo recuerdos, personas, lugares, momentos. Específicamente, una emoción se define como una reacción psicofisiológica de adaptación a esos disparadores que nos rodean.

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Las emociones están estrechamente ligadas a nuestra psicología y también a nuestra fisionomía. La expresión de las emociones es provocada cuando se liberan neurotransmisores u hormonas, las cuales posteriormente transforman las emociones en sentimientos, y luego en lenguaje. Las emociones tienen un rol preponderante en nuestros pensamientos, nuestra conducta, nuestras decisiones, e incluso nuestra salud mental. Por este motivo es que saber reconocerlas, manejarlas y gestionarlas resulta tan beneficioso para las personas, tanto a nivel psicológico como físico.

Alegría, tristeza, ira, miedo y asco son las 5 emociones que mayormente se reconocen como las emociones básicas de los seres humanos. Dentro de cada una de ellas, hay una amplia variedad de matices que dan lugar a emociones secundarias y más complejas, como el aburrimiento, la nostalgia, la irritación o la soledad, y muchísimas otras. El mundo de las emociones es complejo y muy abarcativo, por lo cual conocer cómo puedes indagar más para aprender a reconocer y manejar tus emociones te resultará sin dudas muy útil y beneficioso en muchísimos aspectos de tu vida y de tu día a día.

¿Cómo trabajar la gestión de las emociones?

El término gestión emocional hace referencia a la capacidad de comprender, concientizar, reconocer, entender y aprender de nuestras distintas emociones. Es ir más allá del impulso emocional y apropiarse de eso que sentimos para crecer como personas y conocernos más a nosotros mismos. Este concepto está muy ligado al de inteligencia emocional, del cual es muy probable que hayas oído hablar alguna vez. Surge con fuerza en los años 80 y tiene que ver con las habilidades de las personas para reconocer sus emociones y las de los demás, y poder manejarlas para adaptarse a diferentes ámbitos o situaciones de la vida.

¿Alguna vez has estado muy enojado y has reaccionado abruptamente discutiendo con algún familiar? ¿O alguna vez te has sentido tan angustiado que no podías dejar de llorar? Las emociones pueden ser muy potentes e incluso pueden llegar a sobrepasarnos. Saber cómo manejarlas contribuye a nuestra salud física y mental de manera muy positiva.

Es importante saber que no existen emociones buenas y malas. Cada una ocupa un rol importante para nosotros en distintos momentos y situaciones de nuestras vidas. Estar triste o enojado no es algo negativo, y estas emociones son tan necesarias como las de la alegría o la ilusión, las cuales se asocian usualmente con cosas más positivas.

Para trabajar en la gestión de las emociones, es esencial saber y reconocer que este es un trabajo individual y muy personal. Hay diferentes técnicas o ejercicios para aprender a manejar las emociones, y esta gran diversidad de herramientas corresponde también a la gran diversidad de personalidades. Lo que te funcione a ti puede no funcionarle a otra persona, por eso, a la hora de trabajar en la gestión emocional, debes saber que es un proceso que se realiza paso a paso, a tu propio ritmo, y utilizando las técnicas que vayas viendo que te funcionan. No hay una forma o un camino específico que sea el correcto, sino que hay muchas vías para entrenarnos en el maravilloso proceso de dominar nuestras emociones.

En términos generales, uno de los enfoques más recomendados para partir a la hora de comenzar a aprender a gestionar nuestras emociones se relaciona con una perspectiva multidimensional, que trabaja desde los variados aspectos de los seres humanos, como la conducta, lo cognitivo, lo fisiológico, lo psicológico. A través de este enfoque, se busca generar una armonía integral entre todos los aspectos de la persona, considerando el hecho de que las emociones tienen influencia y engloban todos estos ámbitos personales de manera holística.

Poco a poco, si vas poniendo en práctica algunas de estas propuestas y ejercicios, verás cómo te conectarás más con tu interior y con lo que te sucede, y de esta manera también te conectarás de otra forma con tu entorno y con quienes te rodean. Manejar las emociones te ayudará a conocerte mejor a ti mismo y a encarar los desafíos, retos y situaciones que se te presenten de manera habilidosa y eficiente. Esto no solo te resultará útil para grandes desafíos como una entrevista de trabajo o tener que dar un discurso frente a un auditorio repleto de personas. Saber gestionar tus emociones te ayudará también en las pequeñas situaciones del día a día, como tomar un tren abarrotado de gente, discutir con tu pareja o negociar un precio en una feria.

¿Cuáles son las herramientas para la gestión emocional?

Como he mencionado, hay diversas herramientas, ejercicios y técnicas prácticas que puedes probar y desarrollar para entrenarte en el arte de gestionar tus emociones. Recuerda que no todas estas propuestas pueden resultar óptimas para ti, y que cada persona es un mundo. Por eso aquí te presentaré 5 herramientas para gestionar las emociones que se enfocan en diversos aspectos y que son sencillas y prácticas para dar tus primeros pasos a la hora de aprender a dominar tus emociones con habilidad e inteligencia.

  1. Enfoca tu atención: muchas veces solemos pasar ratos enteros mirando hacia los costados. A tu compañera de trabajo, que gana más que tú; a tu mejor amiga, que es más alta; a tu vecino, que tiene una casa con piscina. ¿Conoces el dicho “el césped siempre es más verde al otro lado”? Pues de esto estamos hablando. Este tipo de pensamientos, donde nuestra atención está dispersa y desenfocada, nos generan emociones negativas, de miedo y baja autoestima.

Aprender a mantener el foco de nuestra atención en nuestro interior nos ayudará a lidiar con esto. Aquí, entonces, te proponemos que, cuando sientas que te desbordan las emociones por tener tu atención desenfocada, hagas una pausa y dirijas toda tu atención hacia tu interior y hacia ti mismo. Una buena técnica para realizar este ejercicio es el mindfulness, o la conciencia plena dirigida al momento presente.

  1. Dale un momento puntual a las preocupaciones: ¿te sucede, a veces, que sientes que te abruman las preocupaciones, por cosas que aun ni siquiera sucedieron? Es algo que le sucede a la gran mayoría de las personas. Para aprender a controlar la angustia, ansiedad y estrés que nos generan las preocupaciones por el futuro, una buena técnica consiste en relegar las preocupaciones a un momento puntual del día, para que no estén constantemente revoloteando en tu mente.

Cuando te surja alguna preocupación que te saque del momento presente, podrías frenar, tomar conciencia, y despejar ese pensamiento. Otra forma de hacerlo es anotar esa preocupación en un papel, y luego, cuando sea el momento del día para lidiar con ella, vuelves al papel y le dedicas toda tu atención y energía. De esta manera, podrás manejar cómo te afectan las emociones que mencionamos recién, como ansiedad, estrés o angustia, que son las que usualmente derivan de las preocupaciones excesivas.

  1. La pregunta clave: ¿qué es lo peor que puede pasar?: a veces las cosas o situaciones no son tan malas o negativas como creemos, aunque el exceso de pensamientos nuble nuestra mente y nos haga angustiarnos en exceso. Te proponemos que, cuando sientas que estás rodeado de emociones fatalistas, hagas una pausa consciente y te preguntes a ti mismo: “¿qué es lo peor que puede pasar?”. Así, por ejemplo, si te abruma una deuda que no estás pudiendo pagar, hacerte esa pregunta te ayudará a tener un mejor panorama de cómo es la situación realmente y qué soluciones podrías encontrarle, lo cual, además, te ayudará a controlar las emociones que surgen de esta preocupación. Entonces, volviendo al ejemplo, ¿qué es lo peor que puede pasar si no puedes pagar tu deuda?. Podrías tener que pedirle plata a tus padres o a algún amigo, vender alguna cosa, recortar gastos de algún lado.
  1. Diario emocional: si te gusta escribir, este ejercicio te resultará especialmente útil y valioso. El diario de las emociones te ayudará a volcar tus sentimientos y emociones al papel, para tener un registro minucioso y así tener mayor conciencia de lo que te sucede en el día a día. Te proponemos que elijas un cuaderno o libreta que te gusta y que agarres un momento del día en que estés tranquilo. Tómate ese momento para volcar al papel las emociones que fuiste registrando y sintiendo a lo largo del día. Esto será muy beneficioso para tu autoconocimiento emocional y te ayudará a una mejor gestión emocional.
  1. Escucha presente: esta propuesta es una gran forma de conectar mejor con los demás, entrenar la empatía y reconocer las emociones de quienes te rodean, para entender y gestionar mejor las tuyas propias. La escucha activa consiste en enfocarnos en prestar toda nuestra atención a escuchar a los demás y a lo que nos están diciendo. Muchas veces, sucede que oímos lo que nos dicen, pero no lo escuchamos. Escuchar al 100% te permitirá entender mejor lo que le pasa a los demás y reconocer sus emociones, para también entenderte mejor a ti mismo.