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Malos Hábitos

Te contamos qué son los malos hábitos que deberías quitar para mejorar tu calidad de vida y explotar tu potencial.

malos hábitos

¿Qué son los hábitos y cuáles son los buenos y malos?

La vida no es una experiencia fácil de asumir y en los momentos actuales se hace más complicado por la situación a nivel mundial, lo cual dificulta la asimilación de los cambios y por lo general se ofrece una resistencia a ellos, se dificulta la adaptación, la tolerancia,  la capacidad a ceder y hasta aceptar los cambios personales y externos. Estas situaciones dificultan identificar las señales que se experimentan y las consecuencias, las cuales pueden llegar a manifestarse en formas diversas tales como: cambios bruscos de humor, depresión, ansiedad, problemas con el peso, frustraciones,  trastornos del sueño,  duelo, expectativas y situaciones desagradables que llegan a maltratarnos. Comenzamos a buscar soluciones rápidas a través de hábitos que conducen a desarrollar adicciones y problemas que requieren de una medicación para superarlos, porque se carece de un entrenamiento para auto valorarse o cuidarse de estas situaciones.

Se debe hace las siguientes preguntas: ¿se siente identificado con alguno de estos síntomas físicos, mentales y/o emocionales?, ¿cómo reacciona ahora mismo?, ¿siente angustia, tristeza, ansiedad, preocupación o paz, serenidad, amor? Seguramente ha experimentado muchas de estas sensaciones recientemente y una de las claves para descubrir en qué punto se encuentra, o identificar ¿cómo se siente hoy’, es entender qué es un hábito.

El filósofo griego Aristóteles expresaba que uno cambia su vida cambiando sus hábitos, de allí que el término hábito se refiere a un modo especial de proceder o comportarse y que se adquiere con la constancia, siendo lo más importante de un hábito adquirido el poder e influencia que este tiene en el rol que asuma para su bienestar o malestar; de allí que el paso más importante en el proceso de cambiar un hábito es tomar consciencia de ello, ya que el conjunto de hábitos que repite en su día a día, va construyendo su estilo de vida.

Así, un buen hábito se convierte en un beneficio directo e incide sobre la salud en las distintas áreas de la vida brindándole armonía, auto regulación y equilibrio. Un estado de bienestar que le acerque a una vida más feliz, proactiva y, por ende, saludable. Un ejemplo sería el tomar consciencia que la primera comida del día debe ser agradable y sana, sobre todo para nuestro aparato digestivo y para el hígado.  El desayuno debe estar marcado principalmente por la calidad de alimentos y por el modo de desayuno en un ambiente agradable y con la masticación correcta. Mientras que un mal hábito se traduce en un perjuicio directo e indirecto, alejándolo de la vida que se merece y con la que generalmente se sueña. Un ejemplo sería el asumir el sufrimiento como parte de la vida generado de la sensación inconsciente de estar atado a la queja, el reproche y a las expectativas no cumplidas, como resultado de dudar de nuestros valores como persona y, de dejarse llevar por ellos, perdiendo la autoestima.

¿Qué son los hábitos no saludables? y algunos ejemplos

En el drama de la existencia cada elección esboza un camino y desestima otros, de allí que descubrir el sentido que tiene un hábito es lo que permite orientarse y superar constructivamente las dificultades, pero todo depende que, para obtener resultados diferentes en nuestra vida, debemos aprovechar todas las posibilidades de empezar hacer las cosas de manera diferente porque los malos hábitos nos dañan, hieren y desconciertan.  

Ejemplos de los malos hábitos incluyen llegar tarde constantemente, descuidar la alimentación sana, procrastinar, rodearse de personas negativas o tóxicas, el tabaquismo, interrumpir mientras otra persona habla, la adicción a bebidas alcohólicas (que perjudican las neuronas afectando indirectamente la concentración), menos preciarse y promover la degradación del sistema inmune al descuidar su alimentación y la realización de ejercicios y enfocarse en los aspectos sólo negativos. Estos ejemplos se conjugan con sobrecargarse en el trabajo de responsabilidades que no son propias y que conllevan a consumir su vida y carecer de un estilo de vida saludable; volverse un esclavo del teléfono o las redes sociales, sólo pensar en el pasado y en los errores cometidos sin valorar los logros y éxitos alcanzados, además de postergar sus metas y no tomar la acción directa de alcanzarlas.

Los malos hábitos se reciben emocionalmente (hiriendo los sentimientos) en vez de intelectualmente (razonándolos fríamente), pueden surgir del recuerdo de una interacción con algunas personas, las palabras (bien intencionadas) de los padres cuando aconsejan sobre un aspecto de la vida o del resultado de alimentar un pobre concepto de sí mismo, éstos casi siempre tienen la misma raíz: fueron creados por los complejos, frustraciones y fracasos que experimentamos al crecer. Para evitar estos malos hábitos es necesario reconocerlos, conectarse con la salud, el éxito, la satisfacción y el bienestar físico y mental, implica el ser conscientes que en nuestro estilo de vida confluyen tanto los hábitos beneficiosos y perjudiciales, siendo lo más importante identificarlos, manteniendo los que nos benefician y erradicando los que nos perjudican a través de la actitud como poder transformador de todo.

¿Cómo evitar que los hábitos NEGATIVOS le afecten?

Para evitar que los malos hábitos te destrocen  o afecten es necesario tratarlos con la mente y no con los sentimientos. Se deben analizar y tomar ciertas acciones como:

  1. Reconocerlo. Admitir que existe, evitando caer en una serie de juicios falsos acerca de nuestros malos hábitos.
  2. Responsabilizarnos del asunto. Este paso es importantísimo por dos motivos: permite ver claramente qué nos paraliza para cambiar el mal hábito (no es la vida o la mala suerte, sino a nuestra formar de ser) y conduce a descubrir a qué le teme y qué pasa por nuestra mente cada vez que enfrentamos la posibilidad de cambio, qué nos asusta y nos quita el impulso; si se acepta que el problema está en nuestras manos, también se admite que podemos darle solución.
  3. Evitar hacernos víctima de la indecisión y de la inseguridad. Escribe: acepto que le temo a los cambios y/o a intentar cosas nuevas y coloca el por qué, sin carreras, tómese el tiempo que sea necesario, visualice en su mente cuál es su miedo. Al final el ejercicio le mostrará el punto débil y así poderlo erradicarlo.
  4. Realice un plan de acción. Infórmese con personas que hayan estado en esos medios a los que desea llegar o medite y piense cómo se sentiría si terminaras con ese mal hábito. Luego analice las ventajas e inconvenientes de cada proposición y decídase sin miedo por la que mejor le convenga.
  5. Consulte sus planes con personas optimistas. Probablemente esas incertidumbres se acentúen porque se siente solo, pero si recibe ayuda de otros será muy útil.

Recuerde que la única forma de terminar con una situación incómoda es resolviéndola, haciendo lo que considere que le va a beneficiar y hacer feliz, porque de otra forma no logrará más que vivir amargado y en constante incertidumbre; así que no dude más, confíe en usted mismo y decídase.

¿Por qué es importante minimizar LAS MALAS COSTUMBRES?

El ser humano necesita mirar hacia el futuro y cuando se tiene una clara comprensión de los propósitos personales se entiende la importancia de erradicar los malos hábitos como cuando se eliminan las toxinas para ganar salud, porque de esa forma se puede soportar mejor el momento presente. Un método para lidiar con los malos hábitos y sacar partido de la parte constructiva (si existiera) y eliminar la negativa es escuchar con su cerebro y mente, pero no con su corazón. Esta actitud proyecta ecuanimidad; analice los hábitos fríamente, con compostura, definiendo si está actuando emotivamente o intelectualmente. Decida qué va a hacer con los malos hábitos, una vez decidido úsela o deséchela, para ello acéptela si es acertada y constructiva o rechácela si no lo es; por último, prepárese mentalmente a aceptar que está expuesto a los malos hábitos por el simple hecho de vivir.

Para lograr esto existen dos caminos para hallar el sentido a la vida y son lo que uno cree y lo que uno hace o aporta al mundo. Quien cree que le falta algo o quien se siente insatisfecho, solo podrá hallar una autentica solución a los malos hábitos, cuando empiece a mirar dentro de sí. Recuerde: merece pensarse bien, sentirse bien, vivir más y mejor.

Consejos para una vida sana y de buenos hábitos

La vida necesita del motor del entusiasmo para seguir adelante, pues si se cree que todavía le esperan cosas que realizar, sacará mayor partido de su fuerza e incluso puede resistirse  a las circunstancias más adversas, por lo que es recomendable seguir los siguientes consejos:

  1. No luche contra la realidad tal como hoy la percibe, profundice en su autoconocimiento, pregúntese: ¿qué le cuesta tanto en la vida?, ¿qué le hace sufrir?, ¿qué tiene que sanar?
  2. Hay dos formas de vivir la vida: como victima ¿por qué a mí? (angustia, desgracia), o como protagonista ¿para qué a mí? (invitación a conocerte y recuperar tu poder personal)
  3. Cuando haga consciente un mal hábito, tome acciones inmediatas para corregirlo.