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Psicología emocional: aprende a reconocer y regular tus emociones

Qué es la psicología emocional ? La psicología es una disciplina que se encarga de estudiar los procesos mentales y las conductas de los seres humanos. Integra, a su vez, campos de estudio relacionados con las experiencias y sensaciones de las personas, con el objetivo de establecer y reconocer aquello que nos hace seres conscientes y afectivos.

Uno de los temas que se han estudiado durante años es el campo de las emociones humanas y cómo afectan la conducta y el desempeño de los individuos. Cuando se conoció la importancia fundamental de las emociones y sus consecuencias en la vida de las personas, se instituyeron otros campos orientados a buscar su equilibrio y promover el bienestar emocional.

Hoy en día, se sabe que el manejo adecuado de las emociones deriva en un estado de ánimo óptimo y en sentimientos de armonía, lo que trae consigo una mejor calidad de vida.

En este artículo te enseñaremos a reconocer tus emociones y regularlas para encontrar ese ansiado equilibrio en tu vida. Repasaremos algunos aspectos destacados dentro de la psicología emocional y la inteligencia emocional y te brindaremos las herramientas necesarias para ponerlas en práctica. ¡Continúa leyendo!

Psicología emocional

Empecemos por lo primero: ¿qué son las emociones?

Toda tu vida has escuchado acerca de las emociones, de los sentimientos y de los estados de ánimo, pero seguramente no conoces su significado correctamente.

Las emociones se definen en el estudio como aquellas reacciones que derivan en cambios tanto psicológicos como fisiológicos, con el objetivo de brindar adaptación al individuo cuando este percibe algo que la desemboca.

Sin llegar a ser muy técnicos, podemos decir que las emociones se dan cuando el individuo percibe, a través de los sentidos, un objeto, persona, un lugar, suceso o algún recuerdo importante. Cuando esa percepción ocurre, el cuerpo libera sustancias (neurotransmisores) que alteran psicológica y físicamente al individuo.

Una vez que sucede la emoción, esta puede cambiar o aumentar la atención, desatar ciertas conductas o actitudes y activar los mecanismos implicados con la memoria. Fisiológicamente, las emociones liberan respuestas físicas como las expresiones faciales, aumentar la actividad del sistema nervioso o los músculos. De este modo, las emociones permiten a la persona adaptarse al ambiente y reaccionar a los distintos estímulos.

Una consecuencia de las emociones son los sentimientos. Estos son más duraderos, pueden definirse con palabras (alegría, enojo, tristeza, etc.), y permanecen en la memoria innata del organismo.

Reconocimiento de las emociones personales

Una respuesta rápida a un determinado estímulo o situación que permitiera a nuestros antepasados ahorrar instantes, debió ser una ventaja evolutiva en situaciones de peligro. No obstante, aunque esta respuesta fuera rápida, no dejaba de ser tosca y rudimentaria; sin un procesamiento adecuado, dando lugar a una respuesta imprecisa.

Las emociones modulan nuestra conducta y regulan nuestras acciones en determinadas situaciones. Si sabes reconocer tus emociones y controlar la intensidad de las mismas, podrás afrontar cualquier circunstancia de la mejor manera.

Esta es la base de la psicología emocional, aprender a conocer las emociones que nos generan malestar y redirigirlas o usarlas a nuestro favor. Además, supone identificar las emociones positivas y canalizarlas en energías que nos permitan realizar cualquier actividad o conseguir algún objetivo.

El reconocimiento de las emociones personales puede dividirse en dos aspectos que definiremos a continuación:

Autoconocimiento emocional

Esta es una capacidad y, por lo tanto, puede ser aprendida por todas las personas. Permite a los individuos ser plenamente conscientes de sus emociones y entender el porqué de ellas. Estar consciente de nuestras emociones supone un esfuerzo de atención hacia nuestro estado de ánimo: cómo nos sentimos y qué queremos cambiar.

Gracias a esta capacidad podemos identificar y analizar las emociones que tenemos en cualquier situación y determinar si son acordes con vistas a cómo nos gustaría sentirnos.

Para ello, es necesario que te conozcas a ti mismo o que empieces a hacerlo. Es necesario que conozcas tus emociones internas, pero, también, a cómo actúas cuando estas aparecen; cómo te comportas cuando sientes alegría, miedo, disgusto, tristeza, etc.

Cada emoción es generalmente asociada a una o varias actitudes o comportamientos como gestos, movimientos, expresiones faciales o cambios en el estado de ánimo. Al saber cómo te encuentras internamente y asociarlo con las señales externas que tu cuerpo emite, conocerás el porqué, cuándo y el grado en que tus emociones te afectan.

Por lo tanto, serás consciente de si una emoción puede ayudarte a conseguir un objetivo o si por el contrario te limita en su realización.

Un ejercicio muy eficaz es anotar en una hoja de papel las emociones positivas y negativas que puedas tener durante el día; aquellas que experimentas más a menudo. Describe cuándo las sientes, es decir, la situación particular en la cual aparecieron.

Anota los comportamientos y reacciones que tuvieron lugar en tu cuerpo, sean estos gestos o expresiones. Pero lo más importante es analizar si tus emociones te han traído resultados positivos o negativos, ya que serán el mejor indicador para establecer su impacto en tu bienestar.

Autorregulación emocional

La autorregulación está estrechamente relacionada con el autoconocimiento. Se trata de la capacidad de poder controlar las emociones no favorables o perturbadoras. Es una capacidad importantísima cuando se trata de afrontar situaciones estresantes de cualquier índole.

La falta de la autorregulación emocional puede traer consecuencias como la depresión o ansiedad. Su ausencia impide que el individuo se desarrolle apropiadamente en cualquier ámbito de su vida, sea en el campo laboral, profesional o académico.

Gracias a la autorregulación de las emociones, podemos conseguir mantenerlas a raya y evitar que estas nos sobrepasen.

Tanto el autoconocimiento como la autorregulación son claves de la inteligencia emocional. Las dos son muy importantes en el fortalecimiento de la autoconfianza y la motivación, factores que afectan positivamente en el bienestar y la felicidad.

Igualmente, contar con estas habilidades puede ayudarte a superar la depresión o la ansiedad, tolerar la frustración y perder el miedo al fracaso. De ahí que sean determinantes en el área productiva y laboral, ya que te permiten una mejor relación contigo mismo y con los demás.

¿Cómo aplicar la psicología emocional?

Esta rama de la psicología se encarga de ayudar a las personas a gestionar efectivamente sus emociones. Debes entender que en ningún momento se trata de reprimir tus emociones o sentimientos, sino de incentivar el equilibrio para expresarlas más apropiadamente.

De manera similar, al aplicar la psicología emocional, tendrás un mejor conocimiento de ti mismo y de las personas que te rodean, porque sabrás identificar los sentimientos de los demás. De esta forma, se fomenta la empatía, el afecto, las relaciones interpersonales y la solidaridad.

Así, al usar la psicología emocional, tendrás cada vez mejor capacidad e inteligencia para manejar tus emociones, aumentando tu adaptabilidad en cualquier ambiente donde estés.

Existen diversas formas de aprovechar los conocimientos que brinda la psicología emocional en pro de tu beneficio. Estas enseñanzas pueden ser resumidas en los pasos siguientes:

  • Analiza las situaciones que hayan sido desfavorables: se trata de ver cuáles factores desataron la situación de estrés, si fue una persona, un recuerdo, un evento aislado, etc. Poder identificar qué causa la molestia es fundamental.
  • Sé consciente de las emociones que has tenido en el momento: se trata de ver interiormente e identificar cuáles han sido las emociones desencadenadas por la situación molesta. Se trata de preguntarte ¿qué siento?, ¿por qué me siento así?, ¿cuáles emociones estoy sintiendo en este momento? Solo al hacer una introspección de tu estado de ánimo podrás identificar tu estado emocional.
  • Sustituye las emociones: busca emociones positivas para contrarrestar aquellas que no lo son. Puedes hacerlo a través de otro estímulo que te haga sentir bien y te permita sustituir las emociones desfavorables por otras que sean positivas.

Reconocimiento emocional y bienestar personal

Múltiples estudios aseguran la correlación que existe entre el reconocimiento emocional y una mejor calidad de vida. Esto debido a que la psicología emocional contribuye a aumentar la autoestima y la confianza personal.

Una mayor capacidad de percepción e identificación de las emociones aumenta la tolerancia frente a situaciones como la frustración y contribuye a un mejor desempeño laboral y profesional con todo lo que implica.

De modo similar, el reconocimiento emocional facilita la superación de traumas, depresión o ansiedad, puesto que seremos capaces de ver más conscientemente las circunstancias e idear métodos para superarlas.

Los beneficios del manejo de las emociones quedan mejor ilustrados de la manera siguiente:

  1. Contribuye a una mejor toma de decisiones: al tener efectos positivos sobre la autoestima y la autoconfianza, la psicología emocional te ayuda a tomar decisiones más acertadas y seguras. Además, te permite conocer tus fortalezas y debilidades para poder mejorarlas.
  2. Aumenta el rendimiento laboral: al estar en armonía contigo y con las demás personas, contribuye a relaciones consolidadas y aumenta el desempeño en el trabajo.
  3. Evita y elimina el estrés: debido a que la psicología emocional permite identificar los sentimientos propios, serás más capaz de reconocer aquellos que no son favorables como el estrés y erradicarlo con una actitud optimista.
  4. Contribuye a mejores relaciones interpersonales: gracias a que serás capaz de analizar tus propios sentimientos y estar abierto a las emociones de los demás, podrás tener una mejor actitud ante posibles conflictos al aportar soluciones más adecuadas. Igualmente, te permitirá saber qué es lo que deseas de una relación y de tu pareja, por lo que serás más objetivo al momento de relacionarte.
  5. Incentiva el desarrollo personal: gracias a que serás capaz de entender lo que realmente deseas, podrás dirigir tus energías en la consecución de tus objetivos.
  6. Contribuye a un mejor bienestar psicológico: las tan ansiadas paz mental y realización personal son posibles gracias a la psicología emocional. Al ser capaz de gestionar correctamente tus emociones, podrás tener una actitud mental más armoniosa.
  7. Aumenta la motivación: el optimismo se incrementa, lo cual ayuda a ver las situaciones adversas como oportunidades para crecer y mejorar. Asimismo, favorece e incentiva el alcance las metas que te propongas.
  8. Mejora el descanso: ¡así es! La psicología emocional libra de tensiones al cuerpo y la mente, relaja la consciencia y facilita el descanso pleno tanto mental como físico.